miércoles, 11 de julio de 2007

El tesoro que nunca olvidé


Si quieres, te contaré leyenda de un joven que soñó tal día como ayer con un tesoro perdido. Se lavó las manos, hundió sus párpados en miel transparente y volvió a buscar el preciado cofre donde creyó esconder la respuesta del sueño. Yo, podría relatarte la historia más bella del mundo en la que ese joven y su madrugada perdían noches relatándose cuentos sobre cómo llegar a encontrar ese cofre, pero no valdría de nada si su tesoro más preciado no pudiera abrirse. Podría relatar sueños, podría enmascarar las ilusiones en oasis de recuerdos, podría iluminar las noches con la lluvia… y él seguiría luchando por encontrar una llave imposible que quizás yo le tengo escondida. Pero la búsqueda y la lucha se la dejo a él. Seguro que sabe cómo llegar a lo más profundo del amanecer sin contarle ninguno de sus secretos a la madrugada. Y Yo, privilegiado de mí,….si ella quisiese, yo podría contárselo. Podría y puedo, pero él, que aunque no me conoce me respeta, no me lo perdonaría.

Sin conocer yo el por qué, días después el joven despertó dentro de sí buscando explicaciones a mis palabras. Buscaba la respuesta del enigma oculto que ni yo mismo podría solucionarle. Ya sabe que Yo tengo la llave. Pero incluso mis sueños me dicen que la esconda. Me pierdo, escribo y sigo perdido. Confundo sus sueños con los míos y confundo la pluma con la llave de su cuento y, sin pensar, le regalo las llaves. Por lo visto, se las he colocado bajo la almohada pero él no lo sabe y vuelve a dormir saciado por su última conversación con su amada madrugada. Sin borrar páginas ni almohadas y sin desvelar secretos sobre la llave deseada, continué sobrevolando sin alas en esta historia. Y él, que a mí si me hablaba, olvidó una noche dormir para despertarme de su cama; me devolvió las llaves, me devolvió el tesoro y se quedó en la playa. Y tumbado en su hamaca, esperó amanecer para decirme “gracias”, para explicarme que seguiría soñando si en cada verso de mi prosa le seguía regalando nuestras madrugadas.