lunes, 9 de septiembre de 2013

La guardo

Soñar que duermes en tus sueños 



Oleadas de sentidos se despliegan ante mí, llamando una y otra vez con el mismo tintineo a mi puerta. Tumbado, mal apostado en el sofá del salón, sonrío. Esa sensación de olvidar una película que amas y tener la conciencia de que la vas a disfrutar de nuevo como si fuera la primera vez. ESA SONRISA.


Creo que no me levanté a abrir, nunca sonó. Bajo el umbral de la concentración, caigo dormido.

Despierto en unas rocas, junto a un río. La impotencia me pide correr, saltar, dejar atrás mi voz. Agarro una piedra e imagino tirándola al otro lado del río. La guardo y vuelvo a sonreír. Saben que estoy aquí y sé que lo saben. No estoy preparado para cruzar el río, pero he empezado a construir el puente para así no salir del sueño y que sepas dónde estoy.

Sabes disipar la niebla que envuelven mis huidas, esa misma que a veces me deja sin verte. La paciencia me da la razón sin todavía conocerla, maldito placer inconexo, te odio, pero te necesito.

¿Acaso no puedes verme? 

Sigo aquí, justo al lado del pulsador de la tecla 'niebla', que sigue encendido.