jueves, 5 de julio de 2007




Me pregunto si vienes, te pregunto si vas y en el vaivén que recorremos siempre pierdo la respuesta. Sumo madrugadas entre lienzos sin paisajes mientras busco el silencio entre tus restos. Sigo en tu cama. Desnudo de dolor, busco arroparme en tu manto, pero me escondes la mirada. Perdido entre tus sábanas, sentí tu aliento taciturno entre mi pecho y volví a olvidar aquel rincón por donde te buscaba.


Suena un piano. Suenas en mi mente. Me encierro para olvidar tus tonterias y no puedo siquiera olvidar la forma en la que me las decías. Recorro palmo a palmo cada resquicio de mi mente para encontrarte finalmente en tu rincón. Pero sigo sin ver tu sonrisa, aunque al imaginármela suena la misma melodía que narraba las teclas del piano.


Enamórate del aire, invéntate una brisa que nunca hayas respirado, imagínate desnudo entre sus estrellas y tus cabellos mojados por la tinta de un soplido, de su suave soplido. Aquel que cada noche me atrae a la aventura de recordar si lo que escucho es real o está descrito en un cuadro que no dejo de mirar. Tonos púrpuras y grises, rojizos áridos y secos, enfermos de color. Todos desdibujan tu discontinua forma y al mismo tiempo rozan la magia con la que tocas estrellas, cielo y tierra..............................fulminada, te reunes a descansar conmigo sobre la Nada, que siempre nos acompaña hasta la orilla del mar donde algún día espero volverte a besar. Donde algún día, espero volverte a encontrar mientras, retocando mi mente, reconstruyo recuerdos de un presente que ansio volver a tomar. No olvido tus caricias, no olvides tu mis gestos, ya guardo yo tus cartas si esperas TÚ mis besos.

miércoles, 20 de junio de 2007


Sentado y pensando, de pie y buscando una razón para escribir sin pensar ni dejarte de lado. Salgo a buscarte, busco encontrarte. Guardo en mil colores una paleta de sueños por inventar para colorear la realidad. Me diluyo entre aturdidas quimeras que oscurecen toda imagen que resuena en mi cabeza. Sólo quiero explicarte qué se siente al ver una madrugada, porque mantuve el recuerdo, pero lo olvidé mientras la miraba. Estabámos solos. Yo y ella. Le confié mis silencios entre lágrimas saladas. Supo entenderme y ¡no imaginas cómo me miraba!. Alargó su brisa hasta encontrarme entre la Nada y me ganó la batalla, porque olvidé que ella era brisa envuelta en su madrugada y agarrándola con mi mirada, la besé sin decirle nada. (No sigas o no acabas).
Ahora me tiene encerrado en su cascada y no me deja decir más que absurdas palabras. Y aunque sigo perdido, con ella sufro mientras guardo los secretos que la aguardan. Controla mis sueños y mi alma, olvida que fui su compañero cada instante previo al alba y no me deja ni mirarla. Sueño y no quiero despertarme, me mantengo en mis sencillas palabras ya que ellas me mantienen entre llamas. Ni sé ni quiero despertarme. Quiero continuar, saber si todo acaba, si empezará cuando despierte o si volveré a verla cara a cara (mientras me dijiste que "te quedabas").

domingo, 17 de junio de 2007


¿Por qué me encierras? Me encuentro evadido de toda realidad. Me has quitado los sentidos para dejarme sin vida. Sólo me dejas escribir y yo sólo quiero verte. No me dices donde estoy ni donde encontrarte. La mirada descolorida no me da pistas y no me abres siquiera un resquicio del sueño para llorar en la realidad que busco. Desenfocados mis sentidos hacia recuerdos perdidos, busco palabras que resuenen más alla de mi locura. No tengo vida, ni llanto, ni sonrisa, ni un espejo donde recordar tantas miradas prohibidas que supuse que me entregaste algún día. Sin soledad a la que preguntarle, sin horizonte donde mirar, sin silencios que encontrar....
...pero me quedan las madrugadas. Allí no podrás encontrarme. Podrás entrar en mí para invadir lo que ya no existe, podrás robarme cada sueño en el que te desnudaba, podrás controlar cada caricia que ya no puedo darte, pero me quedan las madrugadas. Aquellas en las que seguro estábamos juntos. Aquellas que inventaré para que volvamos a ser uno. Aunque no recuerde ni el olor caído de tus cabellos, te inventaré para que, despierto, sueñe contigo una vez más entre cada susurro escrito que voy a regalarte.