jueves, 19 de agosto de 2010

Ni blanco, ni negro.

El negro se apodera de nosotros. Por mucho que quieras atravesar esa pared incolora cuando cierras los ojos, no verás más que un extraño agujero que te impide jugar con la libertad de tu mente. Impulsos inexistentes. Tengas una venda puesta o te dispongas a dormir, tendrás que ver el color negro cuando cierres los párpados, alguien te creó así, no p uedes evitarlo.

¡El que jueguen conmigo me desata!

Fallo en mi intento desesperado por soñar con la segunda persona del singular; puto obstáculo. Mente en blanco, borrón negro. Estoy sólo.

Cojo carrera para avanzar unos metros sin estrellarme. Volar sólo. El botón de "soñar" sigue siendo demasiado pequeño y lo dejo atrás. Todo vuelve a ser como al principio, blanco y negro, ninguno me da la solución. Me estrello sin consecuencias, algún rasguño, ninguna caricia.

El piano me entristece, me satura, me atrapa hasta seducirme, me miente. El teclado y sus notas se apoderan de mi, de mis sentimientos. No soy yo.

La impotencia ahoga mis gritos, me siento incómodo en cualquier lado.

El tiempo me atrapa y no sé jugar más que a esquivarlo. Tengo que encontrarte para que me ayudes, porque sin tus besos, desconocida, no sé qué camino elegir. Tanto dudar para seguir encerrado en esta jaula de carmín. ¡Joder!

Encerrado en esta minúscula jaula y al fin lo veo. Las huellas de carmín concentran mi atención...pero por favor, ven a abrirme la puerta para que pueda seguirte.

3 comentarios:

∫эЅšψ dijo...

El botón de soñar siempre está ahí, sólo hay que buscarlo. Pero he de confesarte una cosa: a pesar del nombre de mi blog yo le tengo miedo a soñar, cada vez más.

Tu texto me ha removido algo dentro, me ha recordado una sensación demasiado familiar. Pero el carmín se quita con un buen desmaquillante y al final llega esa segunda persona del singular con la que nos aterra soñar a veces.


"Marina" es un libro que despertó una pasión por la literatura sin la que hoy no concibo mi vida. Ruíz Zafón y sus mundos grises, sus historias con un trasfondo algo oscuro...


Sí, una rosa al fin y al cabo, una rosa que no creo que llegue, un despertar que está a años luz. A veces me invade el pesimismo, pero creo que era rosa nunca llegará.

Sea como sea, gracias por pasar por mi pequeño rincón. El tuyo es agradable.

Un saludo!

Ana; dijo...

Me pasa algo curioso y es que al cerrar los ojos veo de todo menos blanco y negro. Aunque me encuentre en la misma, o al menos parecida, jaula que tú. Curioso, ¿no?

Eres un caballero hasta para pedir que te abran la puerta. Si tanto quieres seguir, ábrela tú mismo. Venga, que te dejo mi llave maestra.

Juan A. Pérez dijo...

¿Llaves maestras, dónde?

Averiguar lo de dentro será misión imposible, pero de eso se trata, de avanzar.