A partir de hoy, voy a hacer una chorrada que me hace ilusión. Voy a coger un libro, cualquiera, el primero que pille en casa y voy a abrirlo por una página al azar, elegir una frase al azar y mostrarla. Quizás hablar de ella, quizás solo escribirla, reflexionar sobre ella o simplemente entenderla por muy poco sentido que tenga. Me hace ilusión hacer este tipo de chorradas.
Ahí va la de hoy:
"Por la luz de la vela. Viviría toda la vida con velas, con candiles, al lado de un fuego. Eso es real. La luz eléctronica no lo es. La llama es algo más, es vida, es calor, es un fuego, es el mismo amor".
Los amigos del crimen perfecto - Andrés Trapiello
Si lo piensas, en millones de ocasiones vivimos pendientes de ese hilo de electricidad. La vela es intensa, se acaba, llora hasta disimular su muerte. Creo que tendré pues que olvidar la electricidad y vivir del reflejo de esa pira eterna que provoca, que atrae. Llamas incontrolables que arden sin ton ni son, sin saber por qué son y por qué dejaron de ser.
El humo hipnotiza mi mirada, la ausencia de ese color rojizo me envuelve en una soledad incomprensible.
Saldré a comprar más velas, tú espérame que no quiero estar sólo cuando vuelva.
La espera se alarga, la nube sigue observándome desde el cielo con una sonrisa burlona. Ella no estará aquí para saberlo, pero algún día se lo contaré cuando las nubes hablan. Mientrastanto, tendré que preguntarle a mi interior cómo se llama eso que ahora mismo retrasa lo ineludible.
Salir, respirar, besar, dormir, hablar, gritar, soñar. Al principio escribí 30 verbos y lo he dejado en siete, just seven.
Si lo sueño será todo más fácil, pero al despertarme apenas conseguiré recordarlo.
Día extenuante de principio a fin. Prefiero pensar en el miércoles de aterrizajes, de listas eternas, de noches interminables.
La gaviota sigue dando vueltas en mi cabeza tras aquellas calas portuguesas. Portimao igue frío en mi mente y en mis pies. Nada, paso atrás, salto adelante.
Me amarro los cordones y me subo los miembos hasta su lugar de apoyo, ahora toca vivir, déjame intentarlo contigo.
La lágrima del lunes se rejuvenece con el paso de los segundos. La gaviota vuela sin idea de por qué lo hace. Sueña, se posa en mil ramas y vuelve a descansar.
Vuelta al comienzo, todo sigue igual, un viaje más, palabras que repasar, objetos que mudar, mentes que liberar.
El sueño no me puede, pero debilita mi cuerpo.
Los tres hermanos tienen el gran secreto, allí donde yace el lugar al que creo pertenecer.
Me desperté en la madrugada de ayer con un secreto entre espasmos y sudores. Acababa de tener un sueño y lo recordaba todo. Las imágenes se perpetraban en mi cabeza sin que yo hiciera ningún esfuerzo por recordarlas. Un secreto más que contar antes de que se me olvide.
Hablas de espítirus y tiemblas; piensas en playas y te imaginas una llena de aromas imposibles; escribes una mañana sobre espejos y te terminas viendo en un sueño frente a uno, otra vez.
Me vi a mí mismo esconderme bajo las sábanas de una cama que desconocía. Mi cabeza imaginaba los ángulos muertos de la habitación para dejar de pensar en esos labios que se acercaban imprecisos a su destino. Mi cabeza me pedía un poco más de sentido, pero las fuerzas se desgastaban con la luz del día.
Por suerte era de noche.
El humano intentaba dormir pensando en una frase. "Al acostarme, si pienso en algo, terminaré soñando con ello". Y así fue. Al instante, no más de veinte segundos, el individuo cayó profundamente de costado dejando de lado las sábanas a las que antes se había aferrado con fervor.
La primera imagen fue un espejo. El primer encuentro con un espejo siempre es sorprendente y he de decir, que en el caso de los sueños, cada uno de esos instantes puede serlo.
¿Por qué? (No intentes entenderlo, lo he soñado yo y aun así no lo hago)
No había nada. Yo estaba allí, quizás con un ambiente incorporeo por aquello de estar soñando, pero allí frente a mi otro yo sin reflejo. El espejo no me reconocía, pero actuó como si se hubiera concentrado en mis recuerdos para descomponerme mi vida en imágenes.
La banda sonora de Madeleine Peiroux me hizo temblar sobre mis propios pasos como persona. Visualicé momentos que ni siquiera sabía que mi memoria retenía, uno detrás de otro. Mi niñez, anécdotas familiares, avioncitos, trenes, amigos, compañeros de clase, historietas, momentos inolvidables, besos, viajes, lágrimas, la realidad.
La última imagen se apareció ante mí entrelazándose con mi propia cara sollozando ante ese mismo espejo que me devolvía a la realidad de un sueño. Ahora sí podía verme sollozando como un enano que no quería recibir esa última cucharada.
Una sombra apareció ante mí con una amplia sonrisa de oreja a oreja. Lo único que observé fueron sus labios y sus ojos rasgados coloreados frente al blanco y negro de su figura. Cogí su mano y entendí que todavía, no pudiera verla a ella en el espejo por mucho que la buscara, así que decidí dejar de observar entre realidades paralelas y la seguí sin entender nada.
En ese momento dejé encajada la puerta de aquel espejo y volví a cerrar los ojos para caminar.
En el sueño no sientes, no entiendes, pero despertarte y verlo todo, hace que le des diez mil vueltas a cada segundo vivido. Quizás reflexionar sobre sueños sea estúpido, quizás, ese sueño haya cambiado mi vida.
Algo me dice que puedo sentarme en cualquiera de sus esquinas y sentir que estaré eternamente atrapado por su encanto. El imán que desprende y mis ganas de salir adelante bajo sus murallas hacen que la conjunción de ambas cosas provoquen tremendos destrozos en mi cabeza.
No todos positivos, pero prefiero pensar en que cualquier muro temblará ante lo que llevo conmigo. Sin saber exactamente cómo reconstruiré todo lo que aparecerá ante mí, el verano será diferente. Ya lo está siendo.
Se jugar con los espacios vacíos, me muevo bien y se ocuparlos con la certeza necesaria como para no autodestruirme. Hasta ahí controlo mis movimientos.
La inclusión de nuevas ideas es lo que me desatina. Portugal está a la vuelta de la esquina y me muevo por sus ilusiones. Un fin de semana con un colofón final.
What i am gonna do.
Seguir adelante, pasear diariamente junto a las sombras que conviven conmigo, y digo bien fuerte, SOMBRAS QUE PREFIEREN SEGUIR MUDAS Y COHABITAR CON LA MENTIRA A RECONOCER SUS FALLOS.
Prefiero centrarme en mis propios ojos y en el reflejo que tendrán en unos días, porque el escudo ha desaparecido y gracias a ello, sabré qué mirada buscar cada segundo. Olvidaré las historias de los ojos anónimos que se pierden diariamente en mi ciudad para centrarme en ella y en todo lo que me regale.
Cada palabra de esta canción hace que se me rompan todos los moldes. Me recuerda a Damien Rice.
La música un día me va a volver loco. Creo que necesito otra tarde eterna, sin móviles, sin personas, sin ambiente, solos yo y la música jugando con el tiempo hasta que la realidad me devuelva al sueño, a la vida o a lo que en ese momento el destino me califique de necesario.
"Somehow you out shattered my defense" too.
Despierto con esta frase. Otro día más. Mis defensas se rompen, la fuerza de mantener una promesa se fue haciendo añicos el resto de cualquier pensamiento.
El tú sigue dentro de mí. Ahora seguiré caminando hasta encontrar otra de estas canciones.
En una situación extraña el humanoide se plantea cuando ya está perdido, cómo ha llegado hasta allí.
Despierto un domingo desde las 07:29 de la mañana, me replanteo un par de cosas y desayuno. He dormido bien, un comienzo extraño para pensar que algo no va com debería.
Despego, doy cabezazos imaginarios contra la pared, no salgo mal parado y me levanto sin heridas porque de hecho, no me he dado ningún cabezazo.
El escudo es inapreciable y apenas puedo verlo por más que me acerque. De hecho creo que estoy tan cerca que podría robarlo y tirarlo al mar para tener que ir a recuperarlo una hermosa tarde de un domingo en septiembre. Pero prefiero observar cómo desde la distancia, se rompe por sí mismo al no poder aguantar el peso de tus pisadas.
La vida sigue a lo suyo, pasa, se detiene, vuelve a pasar y termina jodiendo a muchos otros para posteriormente golpearnos a nosotros mismos.
Sin levantarme de la cama, observo el futuro del día de hoy. No tiene mala pinta, disfrutemoslo sin pensar mucho.
El tiempo casi siempre tiene la última palabra, pero hay que saber guiarlo por el camino correcto.
Creo que de momento salgo vivo de todo esto y que comienzo a ver un resquicio de lo que necesito. Ahora sólo falta que la ventana haga ese ruido inapreciable al abrirse para poder darme cuenta de que de verdad se ha quedado abierta.
Montar en bici sigue siendo uno de mis retos, pero cada vez que pienso en mantenerle la mirada a alguien un día completo, se me hace eterno, cual noche interminable a la luz de la luna, los cubatas o la simpleza de una plaza sevillana. Todo gira alrededor del número 24.
El número se subestima a sí mismo hasta sumar 6 y llegar a 30, pero no sabe con quién está jugando.
Lo raro se convierte en extraño y sigue cohabitando conmigo y con un golpe seco. Me quito la venda, te tapo los ojos, y sigo caminando. Así podremos charlar un rato.
Y la noche será tan larga que la música no dejará que escuche mis propios susurros.
Sí, estoy nervioso y lo estaré hasta que el 24...espera, 26, mejor el 26. Sí, Portugal me espera hasta entonces. I need to find my life.
Absorto ante mis propios pensamientos. No sé expresar lo que sucede porque si ahora mismo alguien llamase, se daría cuenta de que la puerta se acaba de abrir. Han entrado sin llamar, tenían la llave y no me lo habían dicho.
Al abrir la ventana el viento me despertó con un zarpazo de aire frío e inesperado. Sin ceder, entendí que me proponía una tregua para permitirme abrir los ojos y volver a ver el mundo.
Pestañeo con cuidado, me encuentro sentado en un autobus, me levanto, bajo de él y cruzo la acera. El fin de la calle en la que entro no se ve a primera vista, pero el viento ha cumplido su promesa y ha desparecido dejando paso a una niebla espesa que ahora juega conmigo.
Despacio, tiento a ciegas el camino y espero.
Una hilo de voz me susurra al oído. Por más que me concentro no encuentro en la memoria esas palabras que fueron imperceptibles para mis sentidos, ni siquiera sé cómo mi mente llegó a entender que alguien me hablaba. No escucho nada, pero siento sus cálidas manos alrededor de mi cuello. No me roza, pero acierto a sentir esa distancia de apenas unos centímetros con mi piel. Sin esperar más, sus manos con olor suave y dulce, me colocan unas vendas.
Creo que soñé ese momento, pero durante esta noche, en este mismo instante en el que escribo, vuelvo a cerrar los ojos y compruebo que sea o no cierto, mi mente lo entiende como real y mis nervios se multiplican sin más necesidad que la imaginación y el tacto de sus manos tras mi mente.
El símple hecho de pensarlo, ya hace que sea especial, ya hace que lo sienta, ya hace que mi puño sea consciente de que no puede mantenerse cerrado todo el tiempo, de que la luz necesita salir, de que necesita aire para respirar y de que Agosto es el mejor mes para ello. Buscando el aire, encontré sus manos, aunque sigo buscando su mirada, porque la venda que me ha colocado, hace que respire su mismo aire sin saber con certeza cual es el color de sus ojos.
El piano, siempre de fondo, sabe que su efecto multiplica por mil cada sentimiento, pero aún siendo consciente de ello, subo el volumen para sentirme lleno de la garra que necesito para apretar fuerte los puños y soñar con que puedo abrirlos. Y dejar escapar la luz, y acabar con la niebla para así, seguir caminando junto al compás de tus notas y de sus manos. De sus notas y de tus manos.
Primera tarde sin hacer nada, absolutamente nada. Vaguear tranquilamente a sabiendas de mi libertad.
ZAS.La soledad me ha llamado a cobro revertido y no se lo he cogido, pero ahora no dejo de mirar cada tecla de mi cerebro para mandarle un mensajito. Ha sido sólo un instante, unos segundos que me han dejado totalmente KO mientras hacía la cena. No escuchaba nada, sólo pensaba y jugaba con las ideas que en ese momento entraban en mi cabeza y me han hecho dudar de mí mismo. El puto 1% que no me deja respirar aire puro, que apenas aparece, pero cuando lo hace azota con lo que más duele, las mariposas asesinas.
Salgo de puntillas y apago ese tik tok minúsculo que me ha desconectado del mundo.
Pienso en todo lo que el verano me pone por delante y el simple hecho de que se te caiga una quedada de un lunes por la tarde después de un finde sin parar, hace que un grito inaudible me amargue lo suficiente como para escribir ahora sobre ellos.
Pero es lo que tienen los secretos de madrugada, que si no lo hago de estas cosas, se me quitan las ganas, me aburriría contar cosas bonitas, felices, divertidas...aunque soy un cachondo, eso prefiero dejárselo a la realidad, no a las palabras y los secretos son los que son, profundos y estúpidos, así que agua.
Siempre quedará la música y por muy repetitivo que parezca, hoy me salva.
Llega el hachazo final, las neuronas caen y me siento ante el teclado para resumir mi día en sensaciones. El teclado me pide sensaciones, hoy no respondo, cuento.
48 horas de una nueva versión, un Jota 2.0, con nuevo software y con una facilidad para ser hackeado que ni él mismo conoce.
Anulado por mi propia actividad, pienso que los minutos, el calor y mis neuronas ayudan a no pensar, a actuar. Ya pensé lo suficiente. Basta.
Ni pulpo, ni leches. Este día será recordado porque he dormido 3 horas y voy a dormir otras 3 la noche previa a la final de la Copa del Mundo que juega España, el día que Jaso se bañó en la piscina de Ale a las 2 y media de la mañana, el día dulce, el de las partidas del COD, el día que Toni ganó al poker sin mirar sus cartas, el día en el que descubrí que Lecumlora no sabía lo que era un Tamagotchi, ni Chicho Terremoto, (qué triste)... un día, raro, imprevisible, agradable.
El primer finde sin ataduras en muchas semanas, el primer sábado en el que la agenda no me ha agobiado. Libre como para ver unos 10 capítulos en una misma mañana de "Cómo conocí a vuestra madre", siempre en V.O. Qué grande Barney cantando los villancicos sobre la hermana de Ted, Legen...wait for it.........dary!
De vuelta a la playa, otro hechizo en el que recordar y dejar de hacerlo. Todos echamos en falta un poquito de ese algo que nos hace diferentes, yo lo echo en falta. Espero que mi yo del futuro se acerque a lo que ahora pienso que será, o no.
Mejor dejo de pensar en eso, me acuesto, me levanto mañana y ya veo si el golf playero (inventado un día por dos grandes sevillanos) me transmite algo diferente.
Escucho la nueva de Eminem y Rihanna (casi imposible encontrar en youtube) y pienso en chocar con el futuro, en golpear el aire, en gritarle a mi instinto miles de cosas que antes no se me hubieran ocurrido.
Nada, a la mente sólo una frase, mítica. Regañá con lechuga. Ruibobille, pa matarte.
Eminen me da latigazos con su letra, con sus incesantes chirridos, Rihanna me consuela, juega con su voz y me atrae, me despista, hasta que vuelvo a la realidad.
Y PAM, toma canción desconocida, más me gusta.
Salgo al balcón imaginario y ruego a los dioses que me den la opción de elegir entre todas las ventanas que me abren sus puertas. Muchas siguen abiertas, otras se abren, pero la mayoría siguen abiertas y son las que me atraen, aunque prefiero quedarme sintiendo el aire que surca entre ventana y ventana y llega a mi frente. Tanto sudor no puede ser bueno.
Contemplo el aire y sin ver la respuesta, siento que estoy ahí, en un espacio que siendo tan inmenso, no es nada tangible. El cielo me fascina. Ilógico, tan irreal como cierto, sólo las nubes saben de qué está hecho y de momento no he investigado a fondo el tema como para soltar aquí de repende en un blog la verdad de las verdades.
Las 3 de la mañana, nada cuadra, pero el viento cada vez responde con más fuerza y me presiona para salir a volar y continuar en una dirección.
-No, gracias. Ahora mismo prefiero seguir disfrutándote desde la casilla de salida. He dado demasiadas vueltas como para completar otra vez el tablero con un poco de suerte. Déjame tranquilo y sigue soplando, que ahora mismo es lo único que necesito, un poco de aire.
Leyendo a Murakami. De qué hablo cuando hablo de correr.
No creo que llegue a maratones como él, pero cuando leía su ficción, me sentía muy identificado con la parte oscura de sus personajes, de sus historias, de sus ambientes...ahora, conociendo al propio autor, también temo creer que al leerlo, me meto en su cabeza.
Me pierdo yo solo. Día pesado, España en la final del Mundial, pocas cosas más que decir.